Marcos del Toro: de la fotografía de calle a la emoción de un proyecto personal
Una escena de playa, una mirada atenta y un movimiento intencionado de cámara. Así nació la fotografía de Marcos del Toro que nos acompaña este septiembre en el calendario del Club de Mallorca Fotográfica. Marcos fue uno de los ganadores de los concursos que celebramos el año pasado, y queríamos aprovechar la ocasión para conocer un poco mejor a la persona que hay detrás de la imagen.
En esta conversación hablamos de sus primeros recuerdos fotográficos, de los viajes en los que la cámara siempre encuentra su sitio y de «Biofilia», el proyecto que desarrolló durante el Curso de Proyecto Fotográfico Personal. También de cómo ha ido cambiando su manera de entender la fotografía: del interés por la técnica a la necesidad de transmitir algo con sus imágenes.

Para que podamos conocerte un poco mejor, ¿podrías presentarte? ¿Quién es Marcos más allá del fotógrafo que ha hecho la foto del calendario?
Hola, soy Marcos del Toro, nacido en Las Palmas de Gran Canaria y criado en Madrid. Hace ya bastantes años que vine a trabajar a Mallorca y aquí me quedé. Soy aficionado a la fotografía desde siempre, aunque no me he dedicado a ello y he pasado temporadas largas sin hacer fotos.

Hace años que nos conocemos. Todavía tengo tu teléfono guardado como «Marcos Streetphoto». Sin embargo, ahora haces mucha foto de naturaleza. ¿Cómo llegaste a la fotografía y cómo ha sido esa transición?
Todavía recuerdo a mi padre con su cámara Voigtländer haciendo fotos familiares. Somos siete hermanos, así que imagina el gasto en carretes. De jovencito ya me gustaba esa cámara y me fascinaba ver las fotos en papel. Siempre he sentido la fotografía como algo mágico. Tener en tus manos un instante irrepetible y para siempre me parece algo muy valioso.
Efectivamente, siempre me ha gustado la fotografía de calle y creo que es una modalidad que puedes practicar habitualmente, pues solo es dejarse llevar por la ciudad observando lo que pasa. También creo que es uno de los estilos más difíciles, pues «pillar» el momento justo en el que la foto adquiere algo especial requiere experiencia. Yo todavía estoy en ello.
Ya bastante mayor decidí profundizar en otros estilos y en técnica fotográfica. Me había quedado obsoleto en la fotografía analógica y era hora de volver a conectarse. Y resulta que, sin darme cuenta, ya no había carrete ni laboratorio y que uno mismo lo podía hacer todo, así que renové mi cámara y empecé diversos cursos de paisaje, Lightroom, etc. Actualmente me siento cómodo haciendo fotos de paisajes, viajes, calle, reportaje, eventos, etc.

De todas las personas que conozco, creo que eres una de las que más viaja, si no la que más. ¿La fotografía es el motivo principal de esos viajes o también hay viajes “familiares”?
¿Viajes familiares? ¡De eso nada!
Los viajes fotográficos han sido todo un descubrimiento. Por fin puedo hacer todas las fotos que quiera sin que nadie se desespere. Es muy interesante ir con gente con quien compartir esta afición y conocer lugares increíbles. Lo mejor es que en estos grupos se habla mucho de fotografía y se comparten conocimientos en «el campo de batalla». A veces la situación pone a prueba tu experiencia y la resistencia de tu equipo. Mejor no hablar de cuando me despisté y una ola se llevó por delante mi cámara y mi trípode en Islandia.

¿Cómo cuadras esos viajes que no son exclusivamente fotográficos con la logística de viajar con otras personas «no fotógrafas»?
Bueno, pues te voy a decir mi secreto: el viaje que no es fotográfico termina siéndolo. Siempre llevo la cámara conmigo; por supuesto, no todo el equipo, sino algo más pequeño. Y yo a lo mío. Con mi pareja no hay problema, pues combinamos viaje y fotografía armoniosamente. Con amigos ya es distinto, pero siempre está la posibilidad de perderse un rato y luego verse en otro sitio.
Hace unos meses expusiste las fotografías de tu proyecto «Biofilia». Cuéntanos algo sobre el proyecto. ¿De qué trata? Si alguien no lo ha visto, ¿dónde puede o podrá verlo?
Sin duda, fue todo un reto finalizar el proyecto. Durante un año estuve pensando cómo organizar la idea principal: la relación entre el ser humano y la naturaleza y las consecuencias de que no exista dicha relación. Me di cuenta de los efectos beneficiosos del baño de bosque y lo quise transmitir en el proyecto.
Actualmente no está expuesto, pero, si alguien quiere verlo, estaría encantado de mostrarlo personalmente.

«Biofilia» surgió a raíz del Curso de Proyecto Fotográfico Personal. ¿Qué fue lo que más te costó o se te atragantó del proyecto? ¿Qué te aportaron el curso y el grupo en ese proyecto?
Hacer este curso en Mallorca Fotográfica era para mí la guinda final. Suponía dejar de hacer fotos de forma individual y buscar un sentido al conjunto. Y todo, por supuesto, con una idea que te emocione; por eso es un proyecto personal.
El comienzo del curso fue desastroso. Ni tenía tema para desarrollar ni idea de por dónde iba a ir la cosa. Pero la cosa empezó con la elección de un tema que me motivase lo suficiente. Vale, ¿y ahora qué? Pues menos mal que el curso es largo, porque había que madurar la idea y eso no se hace en un mes. Pero al final, y gracias al profe y al grupo con el que compartí el curso, logré terminarlo e incluso exponerlo en un evento.

Me has comentado en alguna conversación que tu forma de entender la fotografía ha cambiado mucho. ¿Podrías contarnos algo más sobre eso?
A lo largo de los años todo cambia. Incluso tus gustos fotográficos cambian. Pero ese cambio no es para restar, sino para sumar. Después de estar tiempo mejorando composición, técnica y revelado, me doy cuenta de lo importante que es la belleza, pero con emoción. No importa el estilo, hay que transmitir algo.
Tienes dos fotografías en el calendario del Club de este año. La de septiembre me gusta especialmente por lo limpia y veraniega que es. ¿Cómo se te ocurrió la idea? ¿Fue algo instintivo, improvisado o más planificado?
Pues yo diría que fue algo instintivo e improvisado. Estaba en la playa relajadamente y me llamó la atención la escena costumbrista que tenía delante de mí. Hice la foto, pero también pensé en darle un toque diferente y quizá interesante, así que usé el movimiento intencionado para conseguirlo.

¿En qué punto fotográfico dirías que te encuentras? ¿Tienes en mente algún nuevo proyecto o alguna serie de la que puedas hablarnos?
Pues sigo muy ilusionado con esta afición. Conocer a otras personas con quienes compartir esto es muy importante. Me gusta el debate como forma de madurar fotográficamente. Analizar tus fotos con alguien que sepa del tema es absolutamente imprescindible para crecer.
En cuanto a proyectos, desde luego me gustaría volver a tener la experiencia. Vamos a ver por dónde lo llevo esta vez.

Gracias, Marcos, por compartir tus fotografías y la manera en que las vives. Nos quedamos con esas ganas de seguir aprendiendo, de conversar sobre imágenes y de encontrar algo que nos emocione lo suficiente como para convertirlo en un proyecto. Esperamos descubrir por dónde te lleva el próximo.
Compartir ese camino es una parte esencial de Mallorca Fotográfica. Si a ti también te apetece encontrar personas con las que salir a fotografiar, intercambiar ideas o dar forma a lo que quieres contar, te invitamos a conocer el Club y nuestros cursos. Quizá tu próxima fotografía —o tu próximo proyecto— empiece con una de esas conversaciones.
Galería con fotos de Marcos del Toro
















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