• Saltar a la navegación principal
  • Saltar al contenido principal
  • Saltar a la barra lateral principal

Mallorca Fotográfica

0
  • Club
  • Cursos
    • Calendario
    • Técnica General
    • Técnicas específicas
    • Talleres prácticos
  • Servicios
    • Recursos Gratis
      • Newsletter
      • Blog
      • Ebooks y guías
      • Presets
    • Impresión fotográfica personalizada
    • Alquiler Estudio Fotográfico
    • Clases particulares
    • Tarjetas regalo
  • Contacto
    • Preguntas frecuentes
  • Iniciar Sesión

La historia detrás de la imagen: Pintar con luz en la feria del Ram

Escrito por por Jose Barcelo, el 21 abril, 2026.Deja un comentario

Cada hoja que pasamos en el calendario del Club Mallorca Fotográfica es una invitación a descubrir la mirada de quienes dan vida a nuestra comunidad. Para este mes de abril, la imagen ganadora nos transporta a una atmósfera vibrante, donde el movimiento y el color se entrelazan.

Hoy charlamos con el autor de esta fotografía, Isaac Belmonte, un mallorquín con alma de artista. Consultor de procesos de profesión, ha encontrado en la cámara la herramienta perfecta para expresar lo que, según él mismo confiesa, no logró con los pinceles. Su historia es la de muchos fotógrafos y fotógrafas: una pasión que nace en la infancia, atraviesa épocas de “hibernación” y despierta con más fuerza que nunca gracias a la curiosidad y al deseo de reconectar con el entorno.

Acompáñanos a conocer su evolución, desde aquellas primeras diapositivas hasta su actual aprovechamiento de la fotografía computacional.


Isaac Belmonte: El equilibrio entre la técnica y la mirada

1. Para empezar a conocerte… ¿Puedes contarnos algunas cosas sobre ti? ¿Quién eres, a qué te dedicas y cómo empezó tu pasión por la fotografía?

Nací en Mallorca, concretamente en Palma. Estoy casado desde hace casi treinta años con Susana y tengo una hija de veinte años, Lucía. De formación soy Graduado Social y tengo un grado en Relaciones Laborales y Recursos Humanos, aunque he trabajado principalmente como director de operaciones en multinacionales de restauración y servicios sociales. Actualmente, como autónomo, me dedico a la consultoría de procesos y rentabilidad en hostelería, además de la inversión inmobiliaria. Mis aficiones son la fotografía, la lectura, la gastronomía y los viajes en moto.

Soy un pintor y dibujante frustrado; la fotografía me ayuda a expresar lo que no fui capaz de hacer a través del lápiz o los pinceles. Mi contacto con este arte viene de muy pequeño por mi pasión por el “cacharreo”. Recuerdo jugar con la Kodak Brownie Fiesta de mis padres, pero el gusanillo definitivo me lo inoculó mi tío Melchor: sentía auténtica devoción por su Canon AE-1 y su objetivo de 50mm. Con mi primer sueldo compré mi primera réflex en Can Ruano, una Yashica 108 con la que hice multitud de fotos y, sobre todo, diapositivas. Tras un largo tiempo apartado con la llegada del mundo digital, retomé el ritmo hace unos 3 o 4 años.

2. Te defines como un pintor y dibujante frustrado que encontró su herramienta de expresión en la cámara. ¿Cómo crees que influye esa mirada de artista a la hora de componer y crear tus fotografías?

Esa “frustración” la veo ahora como una transformación. Esa inquietud por dibujar o pintar sigue estando ahí, pero encontré en la cámara una forma más natural e inmediata de salir a capturar imágenes. Creo que esa mirada ha influido mucho en mi fotografía, sobre todo en la manera de componer: presto mucha atención a las líneas, las proporciones, el equilibrio visual, la luz y la relación entre los elementos dentro del encuadre. En cierto modo, cuando fotografío siento que también estoy construyendo una imagen, no solo capturándola.

Al fin y al cabo, los fotógrafos y fotógrafas nos hemos apropiado de técnicas compositivas y del tratamiento de la luz de los antiguos maestros de la pintura: la proporción áurea (de la que Da Vinci o Rafael eran auténticos obsesos), la regla de los tercios o el claroscuro.

3. Has vivido la transición completa: desde las diapositivas hasta resistirte al mundo digital. Tras tu “hibernación fotográfica”, ¿qué fue lo que te motivó a retomar esta pasión?

Hace unos años sentí que era el momento de retomarla, no desde la nostalgia, sino desde una conexión más consciente con lo que me aportaba a nivel creativo. Tuvo que ver con una necesidad de parar y observar. Con el tiempo uno cambia, y cuando regresé lo hice desde otro lugar: con menos prisa, menos obsesión por la herramienta y más interés por la mirada, por el proceso y por lo que una imagen puede transmitir. Simplemente estaba esperando su momento para volver.

4. Hablemos de tu fotografía ganadora que ilustra este mes de abril. ¿Cuál es la historia detrás de esta imagen y qué querías transmitir con ella?

Hay una intención de transformar una escena muy reconocible en una experiencia visual y emocional. No me interesaba únicamente fotografiar la feria, sino capturar la energía que se respira: el movimiento, la luz, el vértigo y el ritmo caótico de la noche.

Quise transmitir esa mezcla entre fascinación y desorden. La noria aporta una estructura clara y serena, mientras las estelas de luz generan tensión y velocidad. Más que describir literalmente el lugar, quería reinterpretarlo, casi “dibujarlo con luz”. En ese sentido, la larga exposición no era solo un recurso técnico, sino la forma de convertir una escena real en una emoción.

5. Entre la consultoría, tu familia y tus otras aficiones, comentas que te encanta andar en moto. ¿Sueles llevar la cámara en tus rutas para inmortalizar los paisajes del camino?

Suelo separar bastante el ir en moto del salir a hacer fotos. Llevo en ocasiones una cámara y algún objetivo ligero por si surge algo, pero fotografiar requiere otro tipo de disposición: más tiempo y concentración. Además, en moto hay limitaciones de peso y espacio; si vas en grupo, no puedes estar parando continuamente cada vez que ves una imagen interesante.

6. Haciendo honor a tu pasión por el “cacharreo”, ¿qué equipo fotográfico suele acompañarte hoy en día en tu mochila?

Mi equipo es formato Micro 4/3 de OM System. Se adapta a lo que pido: ligereza, sellado y versatilidad a un precio contenido. El equipo depende del tipo de fotografía que tenga en mente ese día, pero confieso que suelo llevar equipo de más con la autoexcusa del… “¿y si no llevo aquel objetivo y me hace falta?”.

7. ¿En qué estilo fotográfico te sientes más cómodo actualmente?

Me gustan diversos estilos, pero estoy más centrado en el paisaje y la fotografía de calle. También me gustaría dedicar más tiempo a la nocturna; me encanta fotografiar la Luna. Me gusta mucho el retrato en clave baja, emulando la técnica del claroscuro de maestros como Rembrandt.

8. Llevas ya un tiempo en el Club Mallorca Fotográfica. ¿Qué es lo que más valoras de formar parte de esta comunidad?

La posibilidad de compartir con personas que viven la fotografía con la misma inquietud. Este arte muchas veces tiene una parte solitaria, y formar parte del Club te permite contrastar miradas y aprender de cómo observan los demás.

De las salidas valoro ver cómo, en un mismo lugar, cada persona encuentra una imagen distinta. Te recuerda que la fotografía no depende solo de lo que tienes delante, sino de cómo lo interpretas. Es un espacio para seguir creciendo y disfrutando con otros socios y socias.

9. Desde que despertaste de tu pausa fotográfica, ¿en qué aspecto técnico o creativo sientes que has evolucionado más?

Asimilar la técnica hace que vayas dejando atrás la obsesión por los parámetros y te centres en lo importante: capturar la imagen que quieres transmitir.

Ayuda mucho la lectura de libros de autores y de técnica para avanzar. También pongo en valor la fotografía computacional de mi equipo actual; hace que sea cada vez más fácil llevarnos una buena obra a casa.

10. Por último, ¿qué consejo le darías a quienes tienen su cámara guardada en un armario por falta de tiempo?

La fotografía es la excusa perfecta para tener tiempo de calidad contigo mismo. Mantiene la mente despierta y te obliga a moverte en busca de ese paisaje o de esa ave que quieres inmortalizar, reconectando con la naturaleza.

Si además te unes al Club, tendrás el factor social. Como dijo el fotógrafo Abbas: “Primero cómprate un buen par de botas de caminar“.


Conclusión

La historia de nuestro invitado de abril nos enseña que nunca es tarde para retomar una pasión y que la mirada del pintor siempre puede encontrar un nuevo lienzo a través del visor de una cámara. Su capacidad para “dibujar con luz” la energía de la feria de Mallorca nos recuerda que la fotografía es, ante todo, una forma de interpretación personal y creativa.

Si tú también sientes que tienes una cámara esperando su momento en el armario, o si buscas compañeros y compañeras con quienes compartir tus rutas y aprendizajes, te invitamos a dar el paso. En el Club Mallorca Fotográfica encontrarás el estímulo necesario para que tu “hibernación” termine y empieces a crear imágenes que cuenten tu propia historia.

Publicado en: Fotógrafos para inspirarse

Interacciones con los lectores

Deja una respuesta Cancelar la respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Copyright © 2026 · José Barceló · NIF: 43180556B · Calle Vicente Tofiño 29 · Palma, Illes Balears