Cada hoja del calendario del Club Mallorca Fotográfica es una oportunidad para sorprendernos con la infinita variedad de miradas que conviven en nuestra comunidad. Para este mes de Agosto, en pleno ecuador del verano, la imagen ganadora nos saca una sonrisa y nos hace sudar solo de verla: un huevo literalmente friéndose sobre el asfalto.
Detrás de este genial y divertido concepto visual se encuentra Jaume Pérez Canyelles. Con tan solo 21 años, este joven de la Serra de Tramuntana graduado en Periodismo, Marketing y Publicidad tiene una visión de la comunicación visual increíblemente madura y estructurada.
En esta entrevista, Jaume nos demuestra que para hacer una foto de impacto no hace falta irse al fin del mundo; a veces, basta con una charla en la terraza de los abuelos, mucho ingenio y ganas de experimentar. Desde su reportaje en los campamentos de refugiados saharauis hasta su inminente salto a la fotografía publicitaria en Barcelona, su trayectoria es pura inspiración.
Tanto si llevas años en esto como si acabas de empezar, su gran consejo final sobre la paciencia te va a dar mucho que pensar.
¡Os dejamos con la entrevista!

Entrevista a Jaume Pérez Canyelles
Para empezar a conocerte un poco mejor, ¿nos puedes contar quién eres, a qué te dedicas en tu día a día y cómo nació tu interés por la fotografía? ¿Qué tipos de fotos te gusta más hacer?…
Me llamo Jaume Pérez Canyelles, tengo 21 años y vivo e la Sierra de Tramuntana. Soy graduado en Periodismo y Comunicación, Marketing y Publicidad.
Mi interés salió hace poco más de dos años, cursando el 3.º año de carrera de periodismo, donde vi que quería hacer algo más, y decidí empezar un curso de fotografía profesional en la ciudad de Lleida, donde entonces estaba cursando la carrera.
Desde aquel momento, he ido despertando un interés en capturar momentos únicos a través de las imágenes, desde personas, paisajes, espacios…
Me gusta mucho la fotografía de paisaje y cultural, especialmente ambientada en mi tierra. Aun así, siempre disfruto realizando todo tipo de fotografía, ya que siempre es buen momento para aprender algo nuevo. También me gusta mucho estar activo en las redes colgando fotografías y participando en concursos fotográficos.
El curso siguiente, en octubre, he decidido dar un paso más y empezar, ahora que ya tengo la carrera, un máster de Fotografía Publicitaria, en Barcelona. De esta forma especializarme al máximo posible en un ámbito concreto que me gusta y poder continuar creciendo dentro del mundo de la fotografía.

Nos has contado que eres graduado en Periodismo, Comunicación, Marketing y Publicidad. ¿Cómo crees que influye esa formación tan orientada a la comunicación a la hora de componer y buscar un mensaje detrás de tus fotografías?
La verdad, creo que es en gran parte gracias a estos estudios que he podido crear una mirada mucho más profunda en la fotografía. En primer lugar, durante mis años cursando Periodismo y Comunicación se nos ha enseñado a buscar e investigar detalles que se suelen pasar por alto, ya sea en una imagen, en una noticia o en otros ámbitos. Además, se nos ha enseñado a cumplir la función de un periodista, que es representar la realidad tal y como es, sin prejuicios ni sesgos. Esto lo he aplicado mucho a la hora de hacer fotorreportajes siendo fiel a la realidad como la vemos.
En segundo lugar, el grado superior en Marketing y Publicidad me ha ayudado a dar un enfoque más creativo y activo a la hora de hacer fotos. En este ámbito, tú sí que influyes mucho más en cómo quieres que salga la fotografía. De hecho, el próximo curso empezaré un Máster en Fotografía Publicitaria para así poder especializarme lo máximo posible en este campo y, a ser posible, encontrar oportunidades laborales relacionadas con mi pasión.
Tu interés por la fotografía despertó hace apenas dos años mientras estudiabas y te apuntaste al curso en Lleida. ¿Qué fue lo que hizo “clic” en tu cabeza en ese tercer año de carrera para darte cuenta de que necesitabas una cámara para expresarte?
En primer lugar, cuando empecé la carrera aún no tenía muy claro qué era lo que me gustaba del todo. Tenía algunas ideas que encajaban con el grado y por eso lo elegí. Pero no fue hasta finales del segundo año cuando despertó mi inquietud por la fotografía.
Por aquel entonces, tenía una cámara réflex, pero nunca la había utilizado mucho. No sabía cómo utilizarla y hasta disparaba siempre en modo automático para no complicarme. Por eso, cuando finalicé mi segundo año del grado, sentí que me faltaba algo más, que la carrera no era suficiente para despertar mis inquietudes y hasta llegaba a aburrirme. Estuve unas semanas dudando seriamente sobre qué hacer, ya que no me apetecía cursar dos años más sin saber hacia dónde iba. Y fue entonces cuando pensé en hacer algo más, un curso, y por qué no, de fotografía. Así podría sacarle partido de una vez por todas a la cámara.
Tuve la suerte de encontrar un curso de fotografía profesional allí donde estudiaba, en Lleida. Esto hizo que estuviera mucho más entretenido y me ayudó a despertar mi ilusión y creatividad a la hora de hacer fotografías. Desde entonces, no he dejado de sacar fotografías, ampliando cada vez más mis habilidades y mi forma de expresarme.

Hablemos de tu genial fotografía ganadora, que junto a la de Lucía del mes pasado, ha generado muchos comentarios del estilo “¡qué acertada para el verano!”. Es una imagen muy conceptual, divertida y con fuerza visual. ¿Cómo surgió la idea y qué retos te encontraste al prepararla?
La idea no me vino de golpe, estuve bastantes días dándole vueltas, ya que el tema “calor” daba un amplio abanico de posibilidades. Pero un día, comiendo en la terraza de la casa de mis abuelos, me acuerdo de que dijimos que hacía tanto calor que podríamos poner un huevo en el suelo y se haría solo. Entonces tuve la idea. Sencilla, pero muy acertada para el verano.
Para preparar la fotografía, busqué una superficie de asfalto oscura para que el suelo estuviera lo más caliente posible y poder cocinar el huevo. La fotografía llevó unos cuantos intentos y también unos cuantos huevos, ya que costaba conseguir que el huevo se cocinase de una forma que se viese bien en la fotografía. Entonces, lo que hice fue cocinar brevemente el huevo en la sartén y dejarlo en el suelo, aún medio hecho, con la cáscara al lado, dejando ver que se había caído y se había cocinado en el suelo.
Al final, el resultado quedó incluso mejor de lo que yo tenía en mente y estoy muy contento de que se le hubiese dado el premio a la fotografía ganadora.
Tienes la inmensa suerte de vivir en la Serra de Tramuntana, y nos confiesas que tu debilidad es la fotografía de paisaje y cultural ambientada en tu tierra. ¿Cómo te inspira tu entorno diario para salir a fotografiar y no caer en la rutina visual?
La verdad es que poder vivir rodeado de montañas es un privilegio que me ayuda mucho a impulsar mi creatividad a la hora de hacer fotos. Cuando algunas veces me siento estancado o sin ideas, me gusta salir a dar un paseo con la cámara y fotografiar detalles, luces o paisajes en los que a lo mejor normalmente uno no se fija tanto.
Me gusta tanto hacer fotografía natural, de montañas, bosques o animales, como también la fotografía urbana, como la gente o los detalles de algunas casas antiguas… En general, siempre intento estar abierto a todo tipo de fotografías y no cerrarme a ningún ámbito.

Mencionas que te gusta estar muy activo en redes sociales y participar en concursos. En un mundo digital donde consumimos imágenes a tanta velocidad, ¿cómo logras mantener tu estilo personal y crear fotografías que realmente destaquen y llamen la atención de un jurado?
Me gusta siempre priorizar la calidad a la cantidad. No me gusta ceñirme a tener que subir un número determinado de fotografías a la semana para así poder atraer a más gente. Normalmente, subo fotografías ambientadas en la isla de Mallorca, desde paisajes hasta fotorreportajes sociales, aunque también he hecho excepciones con algún que otro fotorreportaje de algún viaje, como por ejemplo el que hice cuando tuve la oportunidad, como periodista, de visitar los campamentos de refugiados saharauis que se encuentran en Tindouf, Argelia. Una experiencia que me permitió documentar su situación y, sobre todo, dar voz a la problemática que sufren hoy en día.
Finalmente, creo que la clave está en no tener prisa por subir fotografías, dejarse llevar por la situación y, sobre todo, hacer las fotos a mi gusto y pensando en mí, no en si le van a gustar a la gente o no. Creo que esto también es algo muy importante que, hoy en día, debido a la inmediatez del mundo digital, hace que nos olvidemos de que, al final, todo esto lo hacemos para nosotros y no para los demás.
Mi cuenta de Instagram es @jpcapture_photo.
El próximo mes de octubre das un salto de gigante: te mudas a Barcelona para cursar un Máster en Fotografía Publicitaria. Me parece el camino natural para ti y creo que muy bien orientado. ¿Qué es lo que más te atrae de esta especialización de estudio y producto?
Lo que más me atrae, sin duda, es la amplia capacidad creativa que te da este tipo de fotografía. Me gusta mucho crear cosas nuevas con ideas innovadoras e interesantes, por ello creo que este máster es el más acertado para mí. Además, creo que tiene un amplio abanico de oportunidades en el mundo laboral.

Dices que siempre disfrutas realizando todo tipo de fotografía porque es un buen momento para aprender. De todas las disciplinas que has probado hasta ahora, ¿cuál ha sido la que más te ha sacado de tu zona de confort?
Para mí, la fotografía que más me ha sacado de mi zona de confort sería la fotografía social y/o cultural. Creo que es un tipo de fotografía muy interesante y con mucho interés general. Pero, a su vez, si no estás acostumbrado, como es mi caso, puede ser difícil de conseguir.
Un ejemplo pueden ser los actos culturales de mi pueblo, las fiestas populares, conciertos, eventos deportivos o celebraciones tradicionales. Debido a su rápido movimiento y a que muchas veces son actos de noche, cuesta mucho conseguir una fotografía nítida y que muestre los detalles que tú quieres. Aun así, tengo ganas de seguir aprendiendo y conseguir fotografías de este tipo.
En tu rápido crecimiento, te has cruzado con nuestra comunidad en el Club Mallorca Fotográfica. ¿Qué valor le das a compartir tus imágenes, experiencias y dudas con otros compañeros y compañeras que comparten tu misma pasión en la isla?
Considero que es una de las cosas más importantes para seguir encontrando motivación en tu pasión. Este tipo de comunidades no solo me han ayudado a aprender y a avanzar en mi carrera como fotógrafo, sino que también me han ayudado a inspirarme y, sobre todo, a encontrar más motivación para seguir sacando fotos.
Además, poder compartir tus fotografías, experiencias y dudas con otras personas que tienen la misma pasión te permite conocer otros puntos de vista y aprender de fotógrafos con más experiencia. Creo que al final es una forma de crecer tanto a nivel fotográfico como personal.

Eres el ejemplo perfecto de que, cuando se descubre una pasión, hay que ir a por todas sin dudarlo. ¿Qué consejo le darías a otros jóvenes que sienten esa inquietud creativa pero aún no se han atrevido a formarse en fotografía o a dar a conocer su trabajo?
Creo que lo más importante es aprender a ser paciente con lo que quieres. Yo he pecado muchas veces de querer acelerar el proceso y querer conseguir en dos días lo que se consigue en dos años. Con esto no quiero decir que se tenga que tener miedo a intentar las cosas, al contrario, creo que lo más importante es empezar, aunque sea con algo sencillo.
No quieras conseguir algo grande el primer día, ni la primera semana, ni el primer mes. Hazlo porque te gusta hacerlo, porque disfrutas del proceso y no porque esperes un resultado inmediato. Al final, creo que todo llega cuando eres constante y sigues trabajando en aquello que realmente te apasiona.
Conclusión
¡Qué lección de madurez nos acaba de dar Jaume! En una época donde las redes sociales nos empujan a la inmediatez y a buscar el éxito rápido, escuchar a un fotógrafo de 21 años decir que la clave es “hacer las fotos a mi gusto y pensando en mí” es un verdadero soplo de aire fresco. Su consejo de aprender a ser pacientes y disfrutar del proceso es oro puro, sin importar la edad que tengas ni los años que lleves detrás de una cámara.
Su fotografía del asfalto no solo ilustra perfectamente el calor de agosto, sino que es la prueba visual de que la imaginación siempre supera a los recursos técnicos.
¿Y tú? ¿Alguna vez has tirado de ingenio (o de sartén) para conseguir llevar a la realidad esa idea loca que tenías en la cabeza?
¡Cuéntanoslo en los comentarios!
Si, al igual que Jaume, sientes que necesitas un “clic” en tu creatividad, salir de tu zona de confort o simplemente rodearte de personas que compartan tu misma ilusión por seguir aprendiendo, anímate a dar el paso. Explora nuestros Cursos de Fotografía o únete a nuestra gran familia en el Club Mallorca Fotográfica. ¡Te esperamos con la creatividad al máximo!

















Hola Jaume, felicidades, muy buenas fotografías con una entereza fantástica por la juventud que tienes.
Sigue así Jaume !!!
FELICIDADES !!!